Re: Zapatos de parientes
Posted: Thu May 08, 2014 4:45 am
Pues yo empecé desde muy pequeño con los tacones de mi madre. Me encerraba en su armario a oler sus zapatos. Más tarde, según crecía hacía más cosas, lamer, incluso meter la polla dentro, cuando ya era suficientemente mayor, me encantaba correrme sobre sus zapatos, y ver el semen dentro. Era como un triunfo.
Tambíen por ese entonces me llamarón la atención los zapatos que no eran tacones. Iba ampliando mis objetivos. Los de mi hermana, dos años menor que yo, se me antojaron irresistibles. Unos zapatos escolares negros, de charol brillante. Apenas llegaba ella a casa y se quitaba los zapatos me encerraba en el baño con ellos. Olía y chupaba durante horas. El mejor momento del día era cuando llegaba ella y conseguía sus zapatos escolares. Me ponía los tacones de mi madre (demasiado grandes) y olía y chupaba los escolares de mi hermana. Era el paraiso.
Llegué a oler, lamer y masturbarme con todos los zapatos de mi madre y hermana, tacones, bailarinas, escolares, botas, sandalias.
En mi adolescencia amplié mi repertorio. Los zapatos de mis tías, de mis primitas cada vez que iba a sus casas eran mi objetivo. Cada vez que las veía, me fijaba en su calzado, (sólo en su calzado, nada mas) y fantaseaba con el momento de tenerlo en mi poder.
Aún hoy en día sigo disfruando con los tacones de mi madre, los de mi hermana, los de mis tías, mis primas, incluso los escolares de mis sobrinas. Todos ellos regados con mucha leche...
Tambíen por ese entonces me llamarón la atención los zapatos que no eran tacones. Iba ampliando mis objetivos. Los de mi hermana, dos años menor que yo, se me antojaron irresistibles. Unos zapatos escolares negros, de charol brillante. Apenas llegaba ella a casa y se quitaba los zapatos me encerraba en el baño con ellos. Olía y chupaba durante horas. El mejor momento del día era cuando llegaba ella y conseguía sus zapatos escolares. Me ponía los tacones de mi madre (demasiado grandes) y olía y chupaba los escolares de mi hermana. Era el paraiso.
Llegué a oler, lamer y masturbarme con todos los zapatos de mi madre y hermana, tacones, bailarinas, escolares, botas, sandalias.
En mi adolescencia amplié mi repertorio. Los zapatos de mis tías, de mis primitas cada vez que iba a sus casas eran mi objetivo. Cada vez que las veía, me fijaba en su calzado, (sólo en su calzado, nada mas) y fantaseaba con el momento de tenerlo en mi poder.
Aún hoy en día sigo disfruando con los tacones de mi madre, los de mi hermana, los de mis tías, mis primas, incluso los escolares de mis sobrinas. Todos ellos regados con mucha leche...