Aquí están los zapatos que tomé prestado de algunas compañeras de la residencia universitarias en Montpellier. Ellas los dejan en las ventanas para que se sequen y les pegue el sol.
Yo las tomé prestada en una noche como por una semana y las devolví.
No son los zapatos que mas me exitan pero es lo que había.
Espero que en verano haya sandalias sexys y zuecos.